NOCHEVIEJA EN EL GARAJE DEL TIO MAKI
Estuvo bien la nochevieja en el bajo del tío Maki.
Los preparativos fueron un poco pesados, desde la recogida de dinero de 40 personas hasta los últimos platos de golosinas que hubo que preparar, pasando por gastar la mañana del sábado en IKEA peleándonos con las referencias y las estanterías o por estar pegando papeles en una pared con tanto polvo que repelía el fixo.
Pero todo salió bien luego. Hubo un amago de desastre cuando fruto de un malentendido las chicas de Angie aparecieron sin bebida, pero ahí estaban los chinos para echar una mano. La música, como todos sabíamos ya, se oía muy floja. Al principio, con el disco de popeo español de 40 Principales las niñas ayudaron a que se oyera mejor. Con el segundo disco, mas rockero, ellas dejaron sitio a los maromos cerca del radiocasete y siguieron cantando sus canciones. Y con el tercer CD, de electrónica housera, cuando ya se había ido alguna gente, y los que quedaban llevaban sus botellas de alcohol en la reserva, disfrutamos todos.
A juzgar por el aspecto de las bandejas de saladitos y de empanadillas a la mañana siguiente diría que estaban buenas. Éxito del Maki que como buen conocedor de su barrio fue a encargarlas a la confitería mas castiza. Y de las chuches que queréis que os diga…ya sabéis vosotros/as que os las comisteis. Sería conveniente acordarnos para otro año de la supremacía de las moras rojas y negras sobre el resto de los plasticuchos, aunque vi auténticos viciados a los huevos fritos, los emanens y los Ferrero de la Preysler.
Momento álgido el de la aparición del cotillón. Mucho juego dieron los matasuegras y más aun cuando a alguna se le ponía pocho al soplar y cantaban “gatillazo” los que iban mas avanzados en su carrera hacia el 1º pelotazo del año.
Fue un detalle que nos los vendieran con los gorros con las puntas recortadas, “sonoce” que ha habido algún percance en alguna fiesta familiar con el ojo de alguno…tal vez fuera eso lo que le pasó a La Igartiburu cuando salió con Ramonchu a dar las campanadas con un ojo mirando a cámara y el otro a la pajarita gay de su compadre.
Y sin entrar a juzgar cómo estuvieron los bares a los que fuimos luego, os cuento a los que no lo sepáis que hubo quien se volvió al bajo a las 9 de la mañana a continuar con la fiesta, bebiendo y bailando hasta que el vecino bajó por tercera vez amenazando con prenderse fuego dentro ya a las 2 del medio día. No diré nombres, ellos saben quienes son y allá con su conciencia.
Un abrazo fuerte a todos los que hicieron posible que saliera todo tan bien. Las gracias a los colaboradores de montaje y desmontaje, y sobre todo al Tío Maki por su paciencia y su esfuerzo.
Hasta la próxima!! FÉLIZ 2007!!
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