Una Nueva Visita a Almería
Muy buenas estimados Pitanceros.
Como ya ocurriera en el primer artículo de este nuestro foro, hoy también os voy a comentar mi última visita a tierras Almerienses.
La tarde del sábado me dirige a Almería, donde me estaba esperando nuestro socio-delegado de la zona. Tras el respectivo saludo y mostrarme las ultimas novedades de su “bicicleta”, nos dirigimos al pueblo de Cabo de Gata donde se nos presentó una gran oportunidad de tomarnos unos Gin-Tonic en el paseo marítimo, mirando a la playa y al cabo. El pueblo es muy bonito, sobre todo por que ha sabido mantener su carácter mediterráneo en detrimento de no convertirse en otra explotación de inversión inmobiliaria.
Tras los gin tonics, nos dirigimos al momento de la cena, que para variar y no caer en la monotonía, Alfredo me invitó a un Restaurante italiano (parece mentira, pero en Almería hay otras comidas aparte de las tapas). De entrante tomamos una ensalada de lechuga, parmesano, nueces y tomate confitado con un caparazón de caramelo, todo sobre un fondo de vinagre de Módena. Y de plato fuerte una pizza de la casa con bacón, pimiento, queso de cabra y espinacas, sobre una masa finísima y crujiente. El postre lo cambiamos por unos belmontes de Terry. Después de la cena, visita al parque Nicolás Salmerón y unas copas por los bares de la zona; La Parada, Mae West, etc.
Al día siguiente, el padre del susodicho socio, nos tenía una sorpresa preparada, nos llevaba a comer a la Alpujarra Granaína, a un pueblo llamado Mecina Alfahar. Es un pequeño pueblo en lo alto de un cerro, de casas blancas y de culturas tradicionales donde al fondo se podía ver con facilidad Sierra Nevada aún con nieve.
Fuimos a comer al bar de Luís, un cocinero barcelonés afincado en estas tierras andaluzas, donde ha llevado la cocina más alternativa a un pequeño bar de pueblo.
La comida en este lugar fue impresionante. Para poder tomar de todo escogimos el menú de degustación, el cual se componía de crema de puerros, de berenjena y de espinacas; gambas con setas en su salsa, pollo a las finas hierbas, ternera con níspolas, churrasco de ternera y costillar con miel. Cuando ya no podíamos más, llegó el postre. Helado de higos, de hierba buena y de pétalos de rosa; tarta de helado de turrón; sorbete de limón con frambuesas y como no, crema catalana. Esta vez no pedimos ningún “digestivo”.
La vuelta a Almería la hicimos por la Alpujarra almeriense. Por una carretera comarcal que se guiaba por la falda de la Alpujarra, donde al fondo de ambos lados de la carretera se podían ver todos esos pueblos de montaña de casas blancas típicos de Andalucía.
A la llegada a Almería recogí mis bártulos, me despedí de nuestro amigo y le dije hasta luego a aquella Sierra, donde seguro que muy pronto volveremos.
4 comentarios
will -
Pronto volveré y con mas hambruna
Will -
Viva el Madrí
Ála Madrí
froid -
dietista -