PIRATAS DEL MAR MENOR SOMOS
«Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en un juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias a su defensa.»Artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos HumanosA pesar de lo que establece el artículo 11 de la Declaración de los Derechos Humanos, en el Estado español hay ciudadanos que son presuntamente culpables: culpables de piratería. Según establece la Ley de Impulso a la Sociedad de la Información (LISI), cualquier comprador de un soporte digital: impresora, escáner, grabadores, mp3, CD-R, DVD-R, memorias USB... es considerado ipso facto como un violador de los derechos de autor y de la propiedad intelectual. En función de esto se le establece una sanción que abona en el momento de la compra y que irá a parar a la asociación gremial privada de "la gente más valiosa que tenemos como conciudadanos": los artistas.
Se vulnera así uno de los principios básicos que tiene todo ser humano, sin ningún miramiento, sin ningún trámite de audiencia, sin ninguna posibilidad de recurso. Hasta cuando compramos un teléfono móvil y cuando no vemos ni escuchamos películas o música española.
Cabe pensar, eso sí, que ahora que se nos obliga a pagar ese canon digital, podremos copiar libremente todo lo que nos plazca sin que se nos acuse de ladrones. Además, con ese canon, ya no caerá sobre nuestra conciencia la losa de pensar que estamos robando el pan al hijo de algún "insigne creador".
Debe de haber alguna forma de casar todos los intereses (creadores y consumidores)... pero, por descontado, que no es esta.
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