EL DÍA DE LA CONSTITUCIÓN
El día 6 se celebra el día de la Constitución Española, y dice mi primo Edu que hay un artículo en ella que dice que los días de fiesta ningún español puede comer en su casa. Le pedí a Willy y a Solano, que son hombres de letras, que lo miraran porque no me lo creía, y cual fue mi sorpresa cuando, efectivamente, me confirman que allí lo pone bien claro. El colmo de los colmos sería incumplir tal mandamiento el mismo día de la constitución.
Así que primo Jose se encargó del tema y llamó a Solano para encargarle que hiciera la paella de marisco madre de todas las paellas. A Solano que se le saltan las lágrimas ante tal encargo y sale de su casa el martes por la tarde camino de la plaza de La Merced cantando de alegría aquella famosa canción de mar “…y pesque o no pesque yo voy fumando marihuana, con los peces de mi cesta yo hago lo que me da la gana…” que decía el estribillo. Se planta frente a la pescadera morenaza esa que le pone como las motos y le pide medio kilo de gamba roja, no sé cuanto de emperador y otro tanto de morralla para hacer el caldo, 4 calamares y dos sepias, “las mas grandes que tengas, por favor, que mañana voy a invitar a unos amigos a una paella”, le dijo. Y se lleva, ya de refilón, 4 kilos de mejillones para hacerlos al vapor y tener un aperitivo a la altura de las circunstancias.
Esa tarde la dedica el bueno de Solano a sacar el caldo y el sofrito para el arroz y al día siguiente por la mañana sale con el coche lleno de cacerolas y su paellera profesional hacia la playa, a casa de primo Jose y primo Antonio. Allí le espera un fuego de astillas que se ha currado José Luís para que culmine su obra maestra.
Amenizando todo con unas cervezas en su punto de congelación y los mejillones, cumplimos como buenos españoles en el día de nuestra constitución.
Y que no me entere yo de que alguno de los lectores comió ese día en su casa un caldito de pollo y unas judías hervidas porque será denunciado como se merece.
4 comentarios
dietista -
Edu -
Pasaremos el resto de nuestros repitiendo ajo y espantandos las moscas de la boca pero... mereció la pena
Alioliador -
Anónimo -