CREAMFIELDS 08
Empezar un viaje al Creamfields recogiendo a Marta no está nada mal...normalmente era Willy el que me recogía a mí...y no es lo mismo. ( y mira que te hemos echado de menos a Will!!).
En Almería nos espera Alfredo para ir a hacer la compra festivalera y cenar luego en formato “caña y tapa” en el Guindilla, (aquel bar en el que solano retó al dueño a sacarle lo mas picante que tuviera y terminó por llamarle “el aguacates” en la cara).
Con la excusa de bajar unos callos que acompañaban una de mis cervezas tuvo Alfredo que enseñarnos la vida nocturna del parque natural de Cabo de Gata: Una jaima en la orilla de la playa llena de gente hippiosa con muy buen rollo (prueba de ello es toda la gente que conoció El Chavo en 5 minutos sólo para pedir fuego) y buena música para bailar al fresco del mar. El mayor problema fue acostarnos unas 4 horas después de lo previsto y descansar lo justo para que al día siguiente saliéramos temprano hacia La Cala de La Raja con una ensalada de pasta en taper individuales y la nevera llena de cervezas.
Apareció Oscar justo en el momento en que le dábamos muerte a la ensalada tumbados justo donde la olas juegan a tocar las campanas. Llegó con las indicaciones de su “hippiése” de fabricación casera, como él le llama, refiriéndose a una guía CAMPSA del 99 con mas viajes que el coche de reparto de La Loles.
A media tarde, muy a nuestro pesar, partimos hacia el mar de plásticos de El Ejido a hacer el preconcierto en el parking, ya con el equipo completo (Juan y Loles, la hermana de Marta).
Festival por todo lo alto hasta que las piernas aguantaron y el Sol ya molestaba en la cara y de la resaca ni me acuerdo.
2 comentarios
dietista -
oye, te quedaste hasta muy tarde estudiando ayer eh! truán!
pues el chavo -